Hoy es un día de esos en los que no sé muy bien cómo sentirme. Hoy se ha aprobado la Ley de la Eutanasia y me siento dividida; siento alivio y tristeza a la vez. Incluso diría que algo de frustración.
Si me preguntan que si estoy de acuerdo con ella diré que sí. Estoy de acuerdo desde que teniendo unos 8 ó 9 años hubo una modelo española a la que su novio acuchilló con saña y ella quedó tetrapléjica. Ella concedió una entrevista a una revista y pedía morir porque su vida ya no tenía ningún sentido. Le pregunté a mi madre que por qué no le daban algo para que se muriera porque claro, ella no podía matarse tirándose por un balcón o pegándose un tiro (ya era práctica desde niña)... y mi madre horrorizada me dijo que uno tenía que aprender a vivir con lo que la Dios le daba (mentalidad religiosa de aquellos años). Me pareció muy injusto que no la dejasen morir y es un pensamiento que siempre he llevado adelante: si uno no quiere vivir más debería estar en su derecho de poder elegir.
Después, por desgracia, me tocó vivir con familiares muy queridos su sufrimiento por una enfermedad, por dolores que eran incontrolables. Y seguí entendiendo que alguien ya no quiera sufrir más.
Al principio de mi convivencia con mi gemELA también pensé que, llegado el momento, esa sería una opción que me gustaría tener.
Y ahora la tengo y por eso siento alivio. Porque tengo y tenemos todos una puerta para salir del juego si no queremos seguir jugando.
Pero es que yo quiero jugar. Ya no tengo miedo a mi gemELA y quiero vivir. Y para vivir, no tengo opciones.
¿Que qué problema tengo para vivir? Pues que cuando llegue el momento en que necesite una traqueostomía van a haber algunos factores que influirán en que me la "aconsejen" o "desaconsejen". El primero, el factor económico; el segundo, la parte social. Es decir, querrán saber si puedo echar mano de mi entorno para mis cuidados necesarios o en caso contrario, si puedo pagar por ellos.
Una traqueostomía necesita de cuidados durante las 24 horas del día, ya que la propia salud o una flema pueden atascar el tubo y el paciente se ahoga al no entrarle aire. Esos cuidados cuestan. Mucho. Entre 35.000-40.000€ calcula la Fundación Luzón.
¿Para que tanto dinero si la operación la hace la S.S.?. Pues para pagar a cuidadores que estén pendientes de la respiración, las flemas y la saliva, sepan usar un tosedor y un aspirador de flemas y, además, controlar la saturación entre otras cosas. Y con uno no te llega, pq tu cuidador principal (generalmente tu pareja) está trabajando (8 horas) y también necesita dormir (otras 8); además la jornada laboral es de 40 horas semanales. De modo que se necesitan 3 cuidadores; o 2 cuidadores y que tú pareja deje de trabajar... pero claro, entonces ¿con qué pagas?.
No recibimos ninguna ayuda para esto. Nos ponen la tráqueo, medio enseñan a manejar un poco todas las máquinas que te prestan y te mandan para casa. Sin nadie que enseñe más. Sin nadie que ayude. Te vas para tu casa donde se monta una UVI; privada, claro, porque lo pagas tú.
Y ahí viene el problema. No todos podremos pagar para mantenernos con vida. Y entonces tenemos que elegir: arruinar a todo nuestro entorno... o dejar que ellos puedan mantener la economía que tenían hasta ahora y morir.
No es fácil elegir morir cuando uno quiere vivir. Es muy duro ver que tenemos la opción de morir pero no la de vivir. ¿Cómo elegir vivir sabiendo que para ello dejas a tu familia en la ruina?
Por eso estoy triste. Porque me da la sensación de que han tirado por el camino fácil que es evitar gastar dinero en enfermos no recuperables (cuánto me harta ya oir esto) y para ello, ahorran costes dándonos la opción de morir.
Así de duro. Y así de real. Porque cada vez que lo cuento, quien me escucha se echa las manos a la cabeza. Porque es una barbaridad que no tengamos la opción de vivir. Porque duele.
Porque mi gemELA va a ganar con trampas.
Porque en ningún momento ha sido juego limpio pero en ese momento es sucio del todo.
Porque yo quiero vivir








