El día 11 nos fuimos de vacaciones a Menorca. Para salir desde Zaragoza con vuelo directo no hay mucho donde elegir y que no se salga de precio.
Para no llevar mi silla pq no sé cómo me la tratarán en el
avión y porque además no se hacen responsables de ella, alquilé una plegable
eléctrica en una "empresa" (vamos a llamarla así) de Menorca. Una vez alquilada
la silla, ya reservé un apartamento que tenía ojeado y que es un complejo de
apartamentos metidos en un pinar.
El viaje, muy bien; pero fue llegar allí y ya todo al revés.
Nos dan un coche eléctrico y no nos dicen ni cómo se arranca; le preguntamos a
uno de los de allí y tuvo que llamar al taller a ver cómo se hacía pq no sabía
ni él. Vamos al apartamento y ….sorpresa!!! El imbécil de la silla no ha
acudido. Pero lo malo no es eso; lo malo es que no responde y termina por
bloquearme. Un sinvergüenza, vaya. Menos mal que no había adelantado nada.
El trayecto por todo el complejo hasta llegar al apartamento
con el andador no se lo deseo a nadie… casi 45 minutos para andar 70 metros, el
suelo de losetas y con pendientes, con 38º y con el sol dando de plano. HO-RRO-RO-SO.
En ese tiempo Toño llevó las maletas, se fue al súper a comprar algo para comer
y agua, aparcó bien, me ayudó en algunos tramos….desesperante es poco y una
impotencia y unas ganas de llorar terribles. Para colmo, era domingo, así que
no había nada abierto.
El domingo lo primero a alquilar una silla manual, pq
eléctricas no hay en toda la isla. Y bueno, con ella fuimos tirando. Toño ha
tenido que venir reventado pq yo apenas puedo empujarme con los brazos y las
llegadas y salidas del apartamento, tela. Se atascaban las ruedas, se iba la
silla de lado, la última pendiente cogiendo correndera pero se trababan las
ruedas…un show en el que todos miraban y NADIE ayudaba.
Como todo no podía ir bien, pues el sábado por la noche,
volviendo al apartamento, una rueda se trabó…y la silla a freir vientos. YO me
agobié muchísimo pensando en que se quedarían con la fianza de 120€, que no nos
iban a alquilar otra…y Toño, como siempre que las cosas se tuercen, se encerró
en sí mismo con lo cual yo lo pasé fatal pq fue inevitable sentirme culpable. Creo que ha sido la primera vez desde que
tengo a mi gemELA que me siento tan mal. Me sentí una carga; empecé a pensar
que eran sus vacaciones y yo se las estaba fastidiando, que llevaba todo el año
trabajando para tener unos días y esos días los pasaba tirando de mí en el
literal sentido, reventándose empujándome, atendiéndome, siendo un esclavo mío…y
lo pasé francamente mal. Apenas dormí y al día siguiente no podía ni hablar pq
lo único que quería era llorar…pero estaba él conmigo. Como me vio tan agobiada
vino a hacerme una carantoña y bufffff…eso ya desató todas las lágrimas que
tenía guardadas.
Jamás he llorado así delante de nadie, con esos sollozos, con
tal congoja que no era capaz de parar, como una niña sin consuelo… me sentía
una mierda, una carga, un lastre sin fin para él, pensando en que sería mejor
que me dejase para que al menos fuese feliz sin tener que preocuparse de mí…y él
allí conmigo acariciándome, diciendo que no pasaba nada, besándome y mimándome…
Jolín, estoy llorando otra vez.
Pero conseguí parar de llorar centrándome en que así tampoco
le dejaba disfrutar y nos pusimos a buscar una silla siendo domingo, con todo
cerrado. Y la encontré, jeje. En Wallapop. 70€. Así que nos fuimos a por ella y
ya pudimos disfrutar del domingo también.
Lo he pasado muy bien en general. Está esa parte de mí que no
me ha dejado disfrutar cuando él me
dejaba en la entrada de una playa y se iba a aparcar donde Cristo dio las 3
voces y llegaba sudoroso y agitado pq venía casi corriendo para que yo no
estuviese sola. O cuando iba de avanzadilla en algún sitio para ver si se podía
acceder a algún sitio y venía también corriendo pq yo estaba “aparcada” sola. También
cuando entrábamos al agua pq aunque me metían con la silla anfibia, dentro del
agua no se separaba de mí y una vez fuera no se fue a pasear por la playa ni un
día…y eso es algo que hacía siempre.
En general, en mi día a día disfruto de la vida, pero he de
reconocer que me cuesta disfrutar los ratos en los que veo que él ha tenido que
aceptar todos esos cambios que además le suponen un esfuerzo, que va dejando de
vivir para él para vivir por completo para mí.
En fin; han sido unas vacaciones un tanto complicadas, con
muchas cosas en contra que hemos tenido que ir solucionando pero al fin y al
cabo, vacaciones…y eso siempre gusta.