Este finde pasado nos fuimos a Santander a ver a mi madre y organizamos acercarnos el sábado a Besnes a casa de mi prima Clara para vernos allí con todos y con Macarena, que hace poco que la operaron y aún no puede conducir.
Como siempre que vamos allí, taitantos comiendo o tomando el café, jajajja.
Como en 20 días nos pillan 3 cumples, pues sumamos los años y soplamos los tres juntos. No me acordé de que mi tía también cumple en esos días y la mi pobre sopló desde enfrente...pero sopló, jajaja.
Me encantan estos días con mi familia. Me quieren, les quiero; nos queremos. Se nota tanto el cariño que nos tenemos...somos una piña para todo. Con diferencias y opiniones encontradas, pero siempre con el cariño por encima de todo.
En días así recargo las pilas. Vuelvo con una sensación de plenitud que no sé cómo describir; me siento satisfecha, feliz, positiva... Mientras estoy con ellos hay momentos en los que me quedo en silencio mirándoles, escuchando sus voces y sus risas, guardando todo en la mochila de "para cuando me haga falta"...y tengo la gran suerte de que esa mochila cada vez se va haciendo más y más grande.



