Hoy ha sido un día dulce y amargo a la vez. Hoy es
nuestro décimo aniversario. Hace diez años brindamos por nuestra futura
felicidad. Ahora tenemos que aprender a encontrarla en los pequeños momentos. Y
a veces cuesta; como hoy.
Mi ELA y la pandemia se han encargado de romper los planes que teníamos
para este día y para el resto de nuestras vidas. Pero no importa: buscamos
nuevos planes y nuevas ilusiones. Si me importa es tan sólo por él. Hoy ha
pasado un día terrible.
Desde primera hora que estábamos terminando de cerrar maletas y demás, estaba taciturno. Llegamos a la estación del AVE y nos quedamos en una sala esperando que vinieran a recogernos los del servicio de asistencia al discapacitado para llevarnos al tren y subirme en él. De repente se me vino a la cabeza que era nuestro aniversario (3 días dando la lata con ello y el día D se me olvida…típico de mí) y le dije en plan de guasa: “oyeee, pero tú sabes qué día es hoy???”…..y rompió a llorar.
Me desarmó. No me lo esperaba. No me esperaba de él este tipo de
sensibilidad ante una fecha. Siempre soy yo la que anda haciendo el tonto y
canturreando en plan: “ mañana es el cumple de alguieeennnn”. Así que no
contaba con que se rompiera; y menos en público. Pasó muy mal rato; y yo con
él. Nunca le había visto llorar y sentir que en cierta medida y sin haber hecho
nada para ello tienes “la culpa”, te hace sentir muy mal. “Miserable”, que
dirían los ingleses.
Pero no penséis que estoy triste. Al contrario: estoy feliz. SOY feliz. Sé que no pude haber elegido mejor compañero de viaje. El tiempo que hemos vivido hasta ahora ha sido genial y el que venga haremos que lo sea. Sencillo. Y difícil. Pero juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario