Cómo cambian las cosas. Cómo cambia la vida. 11 años ya de aquel “sí quiero” dicho con tanto amor y emoción. 11 años en los que la vida nos ha dado un sopapo metiendo a mi gemELA en nuestras vidas.
Muchas veces pienso que cuando el día de la boda durante la misa nos piden que repitamos eso de “ Yo, Fulanit@, te recibo a ti como espos@ y me entrego a tí; prometo serte fiel en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida", yo creo que en la mayoría de los casos, ese día se repite un poco de forma autómata, sin pensar más allá…es un paso del proceso de casarse y ya. Son frases ya preparadas que quizás uno repite sin pensar en que se va a ver en la obligación de demostrar si de verdad era cierto lo que estaba prometiendo. Y cuando uno se casa, al pensar en el futuro, cree que todo va a seguir igual, sin días de pobreza ni días de enfermedad y con un amor inamovible.
Hasta que llegan los problemas.
Hasta que entra en tu vida una gemELA.
Ahí es cuando se demuestra si de verdad uno estaba siendo consciente de lo que prometía ante Dios (cada uno le dé la importancia que considere) pero sobre todo, ante la persona amada.
Los que me leéis o me conocéis pensáis en mí, en si sufro y os da pena mi enfermedad.
Yo pienso en él, en mi amor; en aquel que hace 11 años prometió estar siempre a mi lado a pesar de todas la adversidades; aquel que, a pesar de lo difícil que le resulta aceptar que tenemos y tendremos a mi gemELA viviendo con nosotros todo el tiempo que nos quede de vida, sigue estando. Fiel, inamovible, atento, aprendiendo cada día, superándose en todo pq esta situación aún le supera…no me puedo sentir más afortunada por haberlo encontrado ni más orgullosa de él.
No es justo. Nuestras parejas pagan por nuestra enfermedad; nos cuidan, ven cómo nos deterioramos con la impotencia y frustración de no poder hacer nada y se van muriendo cada día un poco con nosotros. No se lo merecen. Nadie se lo merece. Nadie se merece pasar por algo tan duro no sólo a nivel emocional sino a nivel económico.
La promesa que hicimos la está cumpliendo en toda su extensión: en la enfermedad, en la pobreza, amándome y respetándome todos los días de mi vida.
No cabe amor más grande.
No hay comentarios:
Publicar un comentario