Hoy me he levantado antes (las 7:30) pq no paraba de pensar en la cama. Estos días con la mierda del estado de alarma dan mucho de sí…y la cabeza también.
Por un lado, los días que salgo soy muy consciente de cómo voy perdiendo capacidades. El jueves salí a hacer compra y volví agotada, como cada vez que salgo ya. No pude entrar en la panadería pq tiene un escalón que no puedo subir. Como no hay donde agarrarse, pues me quedo fuera. Me compró el pan un chico que entraba. Ostión de realidad, para que me vaya acostumbrando. Tanto confinamiento con sólo moverme por casa lleva a que en la calle parece que no sé andar. Empiezo muy salerosa pero en cuanto llevo 2 minutos (o menos) andando, ya no puedo con las piernas. Las dos. No me llega la respiración tampoco y ya no sé si es por falta de fondo o pq los músculos piden más oxígeno para poder trabajar, ya que los que están sanos están haciendo un sobreesfuerzo. No sé…que me imagino yo que pueda ser eso. Otra de las mil preguntas para el neurólogo. Cuando vaya…que con esto del estado de alarma lo mismo me toca el año que viene. Jopeeee…tengo la suerte de lado hasta para esto, no me jorobes.
Y esa es otra de las cosas que me come la cabeza: ¿cuándo conseguiré el informe para poder empezar a arreglar papeles y conseguir la discapacidad? ¿cuándo? Me come viva. Para cuando quieran reconocerme algo, ya habremos tenido que hacer obra, comprar una silla y no sé cuánto más y sin ningún tipo de ayuda ni reconocimiento. Me dan ganas de llorar. Es una impotencia terrible.
Y luego está el otro tema, que también me agobia. Mucho. ¿Estará Toño preparado para todo lo que se le viene encima? Ahora mismo estoy convencida de que no. No es capaz ni de hablar del tema. Si lo saco, se queda callado con cara seria. A veces me da la sensación de que sólo piensa en lo injusto que es todo esto para él. Y sí, lo es. Por supuestísimo que lo es. Tengo que reconocer que estaría mil veces mejor solo. En todos los sentidos. Lleva toda su vida trabajando para poder tener una vejez tranquila...y salgo yo con esto. Que no tiene la culpa él...pero yo tampoco. Y coño, para mí es peor. Soy yo la que va a tener que crear nuevas formas de enfrentarse a la vida. La que sin venir a cuento, ve que su vida va a cambiar del todo. De independiente, a dependiente. De moverme a estarme quieta. De feliz…a una puta mierda. No sé si yo voy a poder con ello y me preocupa que él no pueda tampoco. Yo hay días que estaría llorando todo el rato; pero no puedo. No encuentro el apoyo que yo quiero en él. No habla. Me deja sola. No sabe cómo afrontar el verme triste. Que me está dando su apoyo, seguro que sí, no digo que no...pero a su manera. Y yo no la veo. No me vale esa manera por ahora. Yo sé que le duele y que tiene un gran problema para gestionar emociones, sobre todo el dolor. Lo ví cuando murió su padre: me dejó de lado, no quiso que le consolara. Y se lo respeté. Sigo sin entender que no necesitase un abrazo o tenerme sentada a su lado en silencio si era lo que quería...pero se lo respeto. Cada uno somos un mundo. En su mundo no son necesarios los abrazos, las carantoñas... pero en el mío sí. Así que cuando murió mi padre actuó igual: me dejó sola, sin consolarme, sin abrazos ni mimos. No sola, sino no lo acompañada y mimada que yo quería o necesitaba. No sé cómo explicarlo mejor y tampoco quiero que se vea como que no me quiere o no me mima. Tenemos diferentes formas de ser y entender las cosas y la vida. Yo ya lo sabía cuando lo elegí. No es nuevo para mí. Pero a veces, me siento mal. Él no entiende otra forma de ver la vida que no sea la suya. Si él no quiere abrazos y quiere pasar el dolor solo, asume que todo el mundo lo quiere así también. Y por eso me dejó con mi dolor: como él quiso pasar el suyo. Y le entiendo, de verdad. Entiendo su forma de actuar pq está actuando del modo que él considera que es el mejor, más respetuoso y más adecuado. Pero claro...no todos lo entendemos igual. Y me da mucho miedo enfrentarme a esto de la misma manera. Yo estoy sola aquí. Los míos, quienes me miman y consuelan, están lejos. Muy lejos. Y me siento muy sola aquí. Sé que me quiere; no lo dudo ni un segundo. Pero no sabe expresarlo. No le enseñaron a expresarse. En su familia no se habla de sentimientos. Nunca. Y yo necesito hablar, que me abrace cuando estoy triste, poder llorar algún rato, gritar y quejarme de esta puta mierda de vida que me ha tocado vivir…y no puedo. Ni siquiera le he dicho lo de la panadería. Sé que se va a quedar callado y serio. Sé que le va a doler pero no dirá ni mú. Y se encogerá en sí mismo, en su tristeza y su pena y yo seguiré estando fuera, sin poder compartir mi tristeza con él. Ni mi dolor. No puede con el suyo, ¡cómo va a poder con el mío también!…mi pobre.
Esta situación por la que estoy pasando necesita algún momento de duelo, creo yo. Y no lo he tenido. No quiero llorar sola. Quiero llorar acompañada, con él. Que llore si quiere él también. No espero de él que no llore ni lo quiera mandar todo a la mierda; al contrario. Lo que no soporto es que se calle, que no hable, que no me cuente nada… Va a tener que aprender a gestionar muchas cosas. Y yo, que tampoco me libro. Tenemos que aprender mucho los dos. Yo tengo que aprender a vivir con esto, a adaptarme a lo que puedo y no puedo hacer, a pedir ayuda, a no querer hacerlo todo perfecto, a aceptar que los demás no hacen las cosas como yo y eso no significa que lo hagan peor, a ir dejando el bastón de mando de mi casa a otros, a asumir que ya no voy a ser la misma, a asumir lo que va a venir, a que me vistan y me bañen, a no poder hablar, a entender que mi vida va a ser un ir muriendo un poco cada día. Y a vivir todo esto con la alegría que pueda encontrar. A no dejarme morir sin más.
Y él…él tiene que entender que mi incapacidad para andar o moverme, no hace que mi cabeza y mis sentimientos no estén ahí; que puede contarme sus agobios, que necesito que me los cuente. Me duele que me deje a un lado de su vida y sus cosas. Que lo hace para no preocuparme, lo sé…pero me preocupa, pq siento que no valgo, que no me tiene en cuenta, que no me necesita. Y yo a él sí. No por la enfermedad sino pq le necesito de antes. De siempre. No sé…hay mucho que cambiar, que enfrentar y que aceptar.
Ahora mismo no puedo ni hablar del tema de reformar la casa y adaptarla a lo que yo necesito. No sé si no quiere hablar de ello pq es aceptar lo que hay y aún no quiere verlo pq no está preparado…o que considera que no debe preocuparme por el tema económico. Así que no hablo. Pero tengo miedo a caerme. Y me caeré. Ya me caí el otro día en la cocina por el paso tan alto que tiene la puerta del tendedero. Y me caeré más veces pq me tropiezo en mayor o menor medida un montón de veces al día. Cada vez que entro o salgo, el pie derecho tropieza. Así que volveré a caer seguro. Y en la ducha más de lo mismo. Al entrar y al salir la pierna derecha pasa o muy justita o se traba. Y tengo que agarrarla con una mano para levantarla, con lo cual me tengo que soltar de los bordes. Y tengo miedo a en una de estas, caerme. A veces pienso que da igual, que ojalá en una mala caída me matase y a tomar pol culo todo de una vez. Me libraría yo de esto y se librarían él y los demás. Sería lo más sencillo para todos.
En fin. Que lo dejo ya pq si no no habría archivo con suficiente capacidad como para guardar todo lo que yo llevo dentro.
Y estoy pensando: y si se lo enseño a él? Quizás fuera una forma de que entendiera…Pero tal y como encaja las cosas, lo va a entender como una crítica; lo único que va a entender de aquí es que lo estoy criticando y le sentará muy mal. Y no es crítica lo que hago. Cuento lo que yo siento y lo que imagino de lo que piensa, pq él no lo dice…y de rebote, yo tampoco. No le gusta hablar de sentimientos y aunque a mí me haga falta, pues como no le gusta, no lo hablo. Así de sencillo. Respeto su forma de ser y respeto que él no quiera.
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