La verdad que ha sido una forma de empezar el año estupenda. Vengo súper contenta. He cargado pilas yo creo que para un año por lo menos 😍.
Nochebuena fue como siempre con la familia de aquí salvo por el medidor de CO2, la ventanas abiertas y los tests antes de juntarnos. Hay que tener un cierto grado de precaución pq lo mismo mi suegra que yo ya tenemos más riesgo que el resto según dicen.
Pero Nochevieja...ayyyyy Nochevieja...
Ha sido muy especial; más que nunca en realidad. Mi madre está allí desde que se la llevase mi hermano a principios de junio, por lo que llevaba ya 6 meses sin verla y a sus 91 años y con mi gemELA, es mucho tiempo. Tenía una ganas tremendas de verla. Así que hemos hecho test antes de ir, hemos tenido que rellenar un papel que pedían para cambiar de comunidades, nos hemos llevado el medidor de CO2, ... en fin, todo lo que pedían y más. Me lleve 10 chubasqueros de esos de plástico de 60 céntimos para poder abrazar a todos. Casi me ahogo 😂😂pq me los ponía al revés, con la capucha por delante para así evitar respirarnos encima, pero así he podido abrazar a todos. Soy muy de abrazos y los he echado muchísimo de menos.
Creo que el momento de vernos mamá y yo no lo voy a olvidar nunca. Nos dimos un abrazo de esos apretados que salen y llegan al alma. Ese abrazo se me quedará guardado junto con el que nos dimos cuando murió papá; cada uno por un motivo pero muy emotivos los dos. Os pongo una foto que nos hicieron. Se me arrimó la lágrima al ojo, la verdad. Muchas emoción contenida.
Y a partir de ahí, mi madre como un pajarín alrededor nuestro. Vino Macarena también así que cenamos: nosotros 2 en una punta de la mesa, mamá y Marisa en la otra y Macarena con el abrigo, bufanda y una manta al lado de la ventana abierta con el plato entre las piernas (eso es tener ganas de vernos ♥️).
Para dormir, Clara Mari nos dejó una de las casas que alquila pq yo ya no puedo subir escaleras, y habitaciones y baños están arriba en las casas de toda la familia ...y dicen que me quieren, pero todas así 😂😂 (es broma).
A la vuelta paramos en Santander y cenamos con mi hermano y familia y lo mismo: todo abierto... qué en lugar de por el COVID vamos a morir de neumonía natural.
Así que con el alma bien cargado de cariño y mimos y los brazos y el cuerpo repleto de abrazos (asfixiados, pero abrazos) nos vinimos para casa.
Para rematar la jugada... nieve por casi todo el camino 😍❄️. Y yo mirando por la ventanilla y pensando: "pagaba algo por parar un rato a pisar la nieve". Y lo que tiene estar casada con quien te conoce tan bien ♥️: que sin decirme nada paró en un área de descanso y salimos a pisar la nieve 😍😍. Bueno.... yo como los críos para no variar 😂😂😂.
Y nada más. Que este viaje ha sido genial por todo y que tengo recarga lo menos para un año 😉.