Me sucede con cierta frecuencia que algunas personas relacionadas con la ELA (enfermos, amigos, familiares) contactan conmigo a través de twitter y me piden consejo sobre cómo actuar. Me da mucho miedo esto pq yo no soy psicóloga y no quisiera dar un mal consejo creyendo que es bueno. Siempre les recomiendo que pidan ayuda profesional, pero insisten en preguntarme y me sabe mal que crean que no les quiero ayudar, de modo que remarco que yo les puedo contar lo que EN MI CASO funciona pero que el suyo es distinto y que por favor, pidan ayuda a un experto.
El otro día contactó conmigo la mujer de un chico que está diagnosticado de ELA desde hace un año. Ella se mata con la razón de que él no es capaz de enfrentar la enfermedad como lo hago yo, de una forma positiva.
En estos casos, a veces pienso que quizás que me lean no es nada positivo para ellos, porque no se dan cuenta de que ninguno somos iguales. Les explico que que sus parejas o ellos mismos estén en el mismo grado de aceptación que estoy yo ahora mismo, es algo es muy difícil. Incluso habiéndonos diagnosticado al mismo tiempo, la enfermedad lleva una progresión y un ritmo diferentes en cada uno, de modo que comparar es imposible. No puede aceptar este diagnóstico de la misma manera que yo, por ejemplo, un chico de 35 años; le llevo 20 años en todos los sentidos de la vida... yo ya la he vivido con mis alegrías y frustraciones; él acaba de empezarla.
Intento hacer entender que cada uno tenemos unos tiempos de curación. Una herida física puede tardar una semana, un mes o seis meses en cicatrizar dependiendo de mil factores personales de cada uno: nivel de plaquetas, que haya puntos o no, cuidados externos, una infección... Además, esa cicatriz puede no volver a molestarnos nunca o seguir molestando siempre.
Un diagnóstico de ELA como el nuestro, también graba una herida muy profunda en nosotros, sólo que esta vez la herida es emocional; más difícil de ver, de darse cuenta que está y, por tanto, más difícil de curar.
Al igual que con las heridas físicas, con las emocionales cada uno necesitamos nuestros tiempos de recuperación; hay quien es capaz de curarse en un mes, hay quien necesita seis y hay quien nunca llega a ser capaz de conseguir curarla.
En esta curación influyen muchos factores también: nuestra personalidad de base, la de quienes nos rodean, la ayuda de expertos, conocer a otros compañeros, nuestra actitud...y el tiempo, que es lo que siempre termina de cerrar esos círculos.
Hay una diferencia fundamental entre un tipo de heridas y las otras a mi modo de ver. Una herida física deja una cicatriz que puede ser o no ser dolorosa para siempre; la herida emocional deja una cicatriz que cada poco tiempo se vuelve a abrir un poquito y molesta hasta que se vuelve a cerrar. Cada paso que la enfermedad avanza nos desestabiliza de nuevo y hace que esa cicatriz se altere y moleste.
No es nada fácil gestionarlo, la verdad. Y menos si tienes al lado a alguien que no está en tu misma "onda" de curación. Si el otro va más despacio puede perjudicarte mucho pero si va mucho más rápido también.
Suelo decirles siempre a quienes me preguntan que intenten ser muy comprensivos, que todos (enfermos, parejas, familia y amigos) solemos estar un poco más susceptibles de lo normal pq esa herida o esa cicatriz de vez en cuando duele. Que respeten los tiempos del otro, que es algo que sin querer no solemos hacer. Inconscientemente creemos que la herida del otro va tan bien (o mal) como la nuestra y no es así.
Palencia, comprensión y respeto.
Y tiempo. Ya sabemos que se dice que ese todo lo cura y aunque nosotros los enfermos por desgracia no tenemos mucho, también lo necesitamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario