El jueves por la noche, cuando nos quedamos solas las dos en el salón, le dije lo de mi gemELA. Como me esperaba, se puso a llorar...y yo aguantando estoica, con una sonrisa, intentando calmarla y estando calmada yo para que fuera menos duro para ella. Pero ver llorar a alguien que quieres cuando tú misma aún no tienes encajado todo, es bastante duro porque, como podréis imaginar, lo único que me apetecía era ponerme a llorar yo también. De hecho ni me moví del sofá ni intenté darle un abrazo porque eso me habría hecho imposible aguantar.
Creo que no lo va a llevar nada bien. Me ha dado mucha pena de ella. Sé que yo soy alguien muy importante para ella, otra madre como ella dice...como ella es una hija para mí. Y tiene que ser muy duro encajar que tus dos madres, la de verdad y la postiza, estén enfermas; las dos con una enfermedad neurodegenerativa. Pobrecilla...no sabía ni qué decirle.
Ella me prometió seguir contando conmigo como hasta ahora, con sus problemas y sus alegrías pq si no lo hace, si no me trata como siempre, me hará sentirme distinta y eso no será bueno para mí y, de rebote para el resto.
El viernes decidimos no dejar que mi gemELA nos estropease los planes, entre otras cosas. Así que hemos ido a cenar algún día, a dar alguna vuelta por la ciudad...y hemos hablado mucho. Ya está más calmada yo creo que porque ha visto que efectivamente yo estoy bien anímicamente.
Mañana nos vamos ya para Santander los tres y ella cogerá su coche allí y seguirá para su casa en Asturias. Es muy brava...como todas en esta familia. Nunca ha tenido nada fácil en la vida...pero no se rinde. Es muy fuerte: tanto que ni ella misma se da cuenta. Estoy tan orgullosa de ella y la quiero tanto que cada vez que la veo es como si se me hinchase el corazón.
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| mi chico.. |
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